En nuestra primera visita al Parque del Café en familia, disfrutamos cada segundo junto a nuestro hijo de 5 años. Fue un día lleno de emociones, aprendizajes y momentos que no se nos borrarán jamás de la memoria.
Llegamos temprano, cargados de emoción. Nuestro hijo estaba nervioso, pero curioso por cada nueva experiencia. Su reacción en la montaña rusa fue inolvidable: se asustó muchísimo, incluso quiso bajarse antes de empezar, pero al final le encantó y no dejaba de hablar de lo valiente que fue. Fue uno de esos momentos que como padres atesoramos profundamente.
La montaña rusa familiar: Un susto inicial que terminó en orgullo y diversión.
Los rápidos: Se mojó, pero como llevaba una camisa tipo traje de baño (tip de mamá) se secó rápido y sin dramas. ¡Estaba feliz!
Teleférico y paisajes: Respirar y mirar desde lo alto fue una pausa perfecta.
Los niños se cansan rápido, pero al mostrarle todos los juegos que faltaban por conocer, se llenaba de energía para seguir. ¡La emoción lo recargaba!
Aunque había largas filas, mantuvimos una actitud positiva y él sabía que no debía separarse ni de mí ni de su papá en ningún momento.
Nos dimos cuenta de que, si viajan con otro niño (un primo o hermano), se motivan mucho entre ellos y todo fluye mejor. Son una gran compañía el uno para el otro.

Si tu hijo tiene entre 1 y 3 años, te recomiendo ir con un abuelo, tío o adulto que no tenga interés en subirse a los juegos. Así podrá cuidar al bebé y tus pertenencias, mientras tú y los mayores disfrutan.
Hay zonas especiales para niños muy pequeños, pero en mi opinión, la experiencia es más completa si tus hijos ya tienen 6 años o más. De lo contrario, puede ser algo estresante tanto para el bebé como para los padres.
Podemos ayudarte a planear un paseo seguro, divertido y a tu medida. Nos encargamos de los detalles para que tú solo disfrutes con los que amas.